A Long Tradition / Una Larga Tradición (From South Mexico)

The Congregation of the Missionaries of St. Charles Borromeo – Scalabrinians- and their female branch The Scalabrinian Missionaries Sisters   have a long tradition of ministering to migrants.  In fact, this important ministry is part of their charism as a congregation.  In Guatemala and South Mexico, they have three shelters: Casa del Migrante in Guatemala, Casa del Migrante in Tecún Umán, and Albergue Belen in Tapachula, México.

From visiting these shelters one can see that the Scalabrinians have been working for a while among migrants.  Humanitarian aid is only one of the services they provide.  The migrants staying at these shelters also participate in workshops on health (especially AIDS prevention), human rights, and safety tips for the journey. The volunteers’ backgrounds cover a wide range of disciplines: nursing, social work, psychology, and law. Their generosity and expertise allow for a balanced team that serves the shelters well.

Security at the shelters is a critical issue.  Staff at the shelters must be able to identify smugglers and enganchadores (people who convince migrants to leave the shelter and continue the journey under their guidance).  Usually these people will abandon the migrants or sell them to gangs or organized crime.

Another important aspect in the shelters is cooperation with the local community.  It is easy to blame the foreigner for any wrongdoing in a community.  Accordingly, sometimes the presence of migrants creates suspicion and a sense of insecurity. Thus, another task at the shelters is to educate the community about the presence of  migrants. The goal is that the migrants may be seen not as a threat but as a people that are forced to move because of injustice, lack of opportunities, and violence.

“Feeding the migrants and offering them a place to stay are only one part of the larger effort of advocating for migrants,” said Fr.  Ademar Barilli, C.S.  The other big task is la incidencia social (advocacy): the challenge of creating better economic systems and laws that will give people the opportunity to remain in their countries without risking their lives.

La  Congregación de los Misioneros de San Carlos Borromeo -Escalabrinianos-  y su contraparte femenina, las hermanas misioneras Escalabrinianas  tienen una larga tradición de servicio pastoral a los migrantes.  De hecho, este importante ministerio de la iglesia es parte de su carisma como congregación.  En Guatemala y el sur de México, tienen tres albergues: Casa del Migrante en Ciudad Guatemala,  Casa del Migrante en Tecún Umán, y el  albergue Belén en Tapachula, México.

Durante nuestras visitas a estos albergues pudimos constatar que los escalabrinianos han estado trabajando con migrantes por un buen tiempo.  No es sólo ayuda humanitaria lo que se provee a migrantes en los albergues; también se dan talleres de formación en salud (especialmente en la prevención de VIH), derechos humanos y cuestiones de seguridad a lo largo del camino.  Los voluntarios que apoyan en estos albergues tienen formación en diferentes disciplinas como enfermería, trabajo social, psicología y derecho.  La generosidad y conocimiento de ellos y ellas permite formar equipos diversos que puedan servir a los migrantes de una manera más completa en los albergues.

Otro aspecto importante en los albergues es la cooperación con la comunidad local.  Es muy fácil que los extranjeros (especialmente migrantes indocumentados) sean culpados por cualquier incidente violento o criminal en las comunidades donde se encuentran los albergues.  Ello provoca que algunas veces, la presencia de los migrantes cree suspicacia y un sentimiento de inseguridad en los lugares donde hay albergues.  Por tanto, otro objetivo es educar a la comunidad acerca de la presencia de los migrantes.  La meta es que los migrantes no sean vistos como una amenaza, sino como gente que es forzada a dejar su país por cuestiones de injusticia, falta de oportunidades o violencia.

“Dar de comer al migrante y ofrecerle un lugar donde estar es sólo una parte de un esfuerzo mucho más grande: El abogar por los derechos humanos y económicos de los y las migrantes” dijo el Padre Ademar Barilli, C.S.  El gran reto de la incidencia social y política consiste en crear mejores condiciones económicas y sociales, al igual que leyes justas que le den oportunidad a la gente de permanecer en sus países de origen sin necesidad de emigrar arriesgando sus vidas.

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Filed under Jesuits, Migration

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